Cómo lo hacemos

Cómo lo hacemos

Analizamos cuál es y donde reside exactamente el problema a resolver. En ocasiones es fácil detectarlo y, en otras, las verdaderas razones del conflicto se esconden más allá del mero redactado de una acción legal de cualquier disciplina.

Detectamos el problema e iniciamos acciones inmediatas, directas, celéricas y efectivas.

Es importante distinguir pronto quién tiene una voluntad seria de resolver amigablemente un conflicto y quién pretende solo perder o ganar tiempo.

La rapidez y la efectividad tienen que ir unidas a la gestión.

Iniciado un proceso como acusadores o defensores siempre estamos dispuestos a analizar un posible pacto.

Cada asunto es sometido a examen periódicamente con los otros miembros del equipo que no tienen asignado un control directo del mismo.

Nuestra Filosofía

Es la de que nuestros clientes quieren resolver problemas, no ganar pleitos. Aún así si el pleito es el único medio para resolver un problema es preciso iniciarlo o defenderlo.

No existen dos procesos iguales aunque técnicamente lo parezcan y si no se crea una relación con el cliente más allá de la confianza, casi simbiótica, difícilmente podremos darle un servicio a medida de lo que pretende.

No entendemos que el cliente deposite en nosotros el proceso judicial o la negociación. Sólo deposita su confianza.

En definitiva, nuestro cliente va a defender sus intereses con nosotros mediante una participación activa en base a opiniones, nuevas estrategias e ideas que se le ocurran.

Para ello el nivel de información al cliente ha de ser intenso y permanentemente y la relación estrecha.